Cisgénero, ¿Quién te da derecho a cuestionarme?

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Estando en mi trabajo, en el área  de recepción de un hotel, un automóvil estaba obstruyendo la entrada al estacionamiento. Eran dos personas adultas en el auto. Les dije  muy amablemente que no se podían  estacionar en la entrada. El señor que conducía el auto me dijo que él iba estar ahí, y que se movería de ser necesario.  Así que accedí a que se quedara estacionado.

Después de un rato, me asomé para ver  si seguían ahí. Entonces el señor me llamó  haciendo una  señal con la mano para que acercara, al acercarme, empezó  a hacerme  preguntas:

Señor: ¿Cómo te llamas?

Yo: Mariana.

Señor: Yo soy Francisco.

Yo: Mucho gusto.

Señor: Que raro tu nombre.

Yo: De hecho mi nombre es muy común.

Señor: Sí, es un nombre común. Pero porqué no te pusieron Guadalupe, Patricio, Mario, etc. [En México el nombre de Guadalupe se utiliza tanto para hombres como para mujeres.

A lo que no supe como contestar, y simplemente cambie la plática, además esa respuesta no la esperaba.

Obviamente el señor daba por hecho que yo era hombre, y por eso cuestionaba mi nombre de mujer.

Me sentí incomoda pero no demostré inseguridad, como lo hacía antes en este tipo de situaciones, en las cuales sentía vergüenza, ansiedad y miedo, y no era algo que pudiera que ocultar.

Esta clase de experiencias hacen que me pregunte ¿Porqué las personas se toman el derecho de cuestionar mi género?  Si yo le hubiera cuestionado su género, y le hubiera preguntado: ¿Porqué no se llama usted María o Francisca?, Seguramente se hubiera ofendido y posiblemente su agresión hubiera sido mayor, porque al cuestionarme ya me estaba agrediendo.

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Extranjerx en mi planeta.

¿Por qué me niegan el derecho a existir?

Alzó la voz por aquellos, por los que están,  por los que vienen.

No hay lugar para nosotros, sus mundos son ajenos. Extranjeros en nuestro propio planeta. Desterrados, violentados, negados. Nos niegan el derecho a existir, mi organismo quiere más que sobrevivir.

¿Y es que es mucho pedir?  Solo deseo fluir como fluye el agua en los ríos.  Concentrarme en mis poderes.

Sociedades. Si criticas mi cuerpo, literalmente me dices que no debo existir. ¿Quién te da el derecho a opinar y decidir sobre mí? Tortura pura, hasta la locura y perder la identidad.   ¿Con quién me identifico si me niegas? Existo, sin embargo no existo. Hasta dudar de mí. Negarme, violentarme, asfixiarme, hasta que me duelan los pulmones.

Tus carencias y debilidades las enfocas en mí. No puedes escucharme, no entiendes mis gritos pidiendo amor. No hablamos el mismo idioma. Tu mundo me es ajeno. Yo estoy aislado, me mantienes aislado, soy uno entres miles. No quieres saber que existo, te niegas a saber la verdad porque te incomoda. Lo que te impusieron lo aceptas, lo prácticas y luego lo impones. Le temes a lo desconocido. Te gusta la mentira, no quieres la verdad porque duele.

Existimos. Si!  Existimos. Quieres callar  mi cuerpo,   él se refuta a callar.

Llevo el peso en la espalda, me duele. Dolor, mucho dolor. Hay desconfianza, que carcome mis huesos.

“Eres sobreviviente”  me dijeron muchas veces.

Busque, busque hasta encontrar respuestas. Llega la mitad de la vida, y solo tienes dos opciones: Te hundes o sales flote. Esta estancia es muy corta. Muchas veces lo olvidamos. No hay mucho tiempo. Empieza  a construir desde cero. Ese amor  que no se te dio cuando lo necesitabas, constrúyelo ahora,  ser tu figura paterna y materna, darte ese amor.

Nadie te puede sanar. Solo existen guías. Tú eliges. Busca, busca dentro de ti y también fuera.

Existes, eres real. No eres una idea de nadie. Mírate, pero sobretodo siéntete, no eres quien te dijeron que eras.  Eres hermosx, eres universo. Existe la magia en ti, cree en ti, crea, no dudes, ama cada día, hora, minuto segundo.