Una charla con Carlx (persona intersex y andrógina): Experiencias laborales

Hace tiempo que conozco a Carlx – que también es una persona intersex y con apariencia andrógina -, desde que le conocí me identifique mucho, porque hay situaciones que vivimos que son muy parecidas. Por ejemplo en los trabajos, en los baños públicos, y en general en la vida cotidiana. Cuando nos reunimos, nos gusta platicar y compartir consejos que nos ayuden a saber cómo responder a preguntas incomodas que nos hacen las personas, y para saber cómo llevar las situaciones desagradables de la vida cotidiana, y cómo manejar el enojo que puede surgir cuando nos enfrentamos con estas.

La última vez que platicamos, me contó algunas de las experiencias que vivió últimamente en su trabajo.

Experiencia 1:

** Cabe señalar que Carlx fue asignado mujer al nacer y en su vida cotidiana toma el rol de mujer, aunque debido a sus experiencias cotidianas, actualmente no se identifica ni como hombre ni como mujer.

Carlx: Mi supervisor en el trabajo, siempre da por sentado que soy lesbiana, y siempre busca molestarme y “ponerme en evidencia” con sus comentarios. En una ocasión me dijo: “Me habías dicho que tenías novia”. Y yo le respondí: “Yo nunca te he dicho que tengo novia”.

En otra ocasión me preguntó: “Oye, ¿a ti como te gustan las mujeres blancas o morenas?” Yo respondí: “¿Y a ti cómo te gustan los hombres?” El supervisor hizo cara de molestia, preocupación y confusión y dijo: “Eh… ¿Crees que me gustan los hombres?” A lo que le contesté: “No sé”. Mi respuesta le sorprendió, y algo molesto se alejó. Lo bueno es que dejó de molestarme con sus comentarios… al menos por un tiempo.

Yo: Me gustó mucho como le respondiste con una pregunta, me hubiera gustado estar ahí para reírme. 

Experiencia 2:

Carlx: Una vez una señora del trabajo, me dijo: “¿Qué te gustan: los  hombres o mujeres?” No le respondí, entonces me preguntó: “¿Vas a bares  gays?” y le conteste: “¿Y  usted?” Sorprendente me respondió que sí, y me contó de sus experiencias en el bar, y de su vida.

En otra ocasión otra señora que es muy vulgar y siempre está molestando, me preguntó: “¿A ti te gusta el pene? A mí se me hace que no” Y simplemente le respondí: “¿Y a usted?”. La señora se quedó sin saber que decir.

Yo: Te dije que era buena idea siempre responder con una pregunta.

Experiencia 3:

Carlx: Una vez en los baños del trabajo una chica que apenas empezaba a laborar en la empresa me dijo: “¿y tú que eres? Porque por tu tono de voz no puedo distinguir si eres hombre o mujer”. Les respondí: “Soy mujer, pero para que me preguntas si estoy en el baño de mujeres”. Tienes que contestarles  con seguridad en ti mismx. Últimamente, les he respondido con una pregunta cómo me dijiste, y me ha funcionado.

Como conclusión a las experiencias narradas por Carlx, puedo decir que, en muchas ocasiones, las personas comunes se sienten con el derecho de cuestionarte, pero se enfadan cuando tú los cuestionas. Me sorprendente como pueden sentirse frágiles y vulnerables cuando simplemente les devuelves la pregunta, por qué sienten que se ve amenazada su preferencia sexual  o identidad de género, pero no son cocientes del daño que pueden hacer a los demás con sus preguntas fuera de lugar en esta sociedad homofóbica en la que vivimos.

Carlx y yo pensamos, que en casos como estos, cuando existe bullying y acoso laboral, primero es buena opción poner una queja en recursos humanos. Sin embargo, es muy riesgoso porque en México no se cumple con  las normas, y sería muy probable que le despidan o que pudiera poner en riesgo su integridad física por la grave homofobia y discriminación que enfrenta nuestro país.

Agresión en el transporte.

autobus

En una ocasión después de una entrevista de trabajo, estaba esperando el camión de colaboradores de la empresa, mientras esperaba, hablaba por teléfono con una hermana, cuando llego el camión, me forme en la fila de las mujeres (porque hacían dos filas, una de hombres y otra de mujeres), fui la última de la fila, entonces cuando intento subir, la persona encargada del transporte me dice: “¡hey fórmate!”, yo le conteste: “soy mujer”.

La reacción que tuvo fue de sorpresa y fuera de sí, y con una risa nerviosa, me dijo: “ay bueno, ¡súbete!” Cuando iba subiendo un “hombre” que estaba al inicio de la fila me dijo: “¡no! ¡no!” y mete su mano, y con su mano me empuja hacia atrás, también dijo algo así como “no antes que yo”,  no recuerdo bien que otras palabras dijo ya que yo estaba hablando por teléfono.

En ese momento me dijo mi hermana “¿qué pasa?” Y le explique lo que había sucedido. Y estaba indignada y enojada al igual que yo.

Después cuando obtuve empleo en otra empresa, sucedía algo parecido, y en una ocasión me abuchearon por subirme antes que las “mujeres” (y eso que llevaba falda), creyeron tal vez que era hombre. Después de un tiempo estas situaciones ya se iban aligerando. En ocasiones hablaba  con alguien que estuviera al lado para que escucharan mi voz de mujer, para que supieran que era “mujer”, y así no me dijeran algo y o agredieran.

En una ocasión un chico me cedió su asiento y su compañero puso una cara de confusión, y le dijo: “¿qué haces?” Y él le contestó: “es una chica”.

Como algo tan simple, subir a un camión, se puede convertir en momentos desagradables, tenía todos los días un poco de miedo a que se presentaran este tipo se situaciones. Después de un tiempo en esa empresa, y en otras, cambiaron esto de hacer dos filas, ahora subir al camión era conforme como  iban llegando, para mí fue un alivio, ya que no podía caber ni en la fila de “mujeres” (porque creían que era hombre, o la mayoría me leía así), ni en la fila de “hombres” ya que me verían raro porque  que  llevaba falda, y además muchos si me leían como mujer y sabían que ese era mi genero asignado.

Tal vez es una de las agresiones físicas más fuertes que he pasado. Por la homofobia, por ignorancia. Y como siempre no me defendí, por miedo, para no ser golpeada, para no llegar a algo más grande.