Rain Dove (modelo andrógina): Programa de TV ” Dueñas de sus vidas”


En este video,  Rain Dove,  modelo andrógina y activista transgénero, nos comparte un poco de su experiencia de vida.  Es una persona que admiro mucho, y  me idéntico identifico con las situaciones que narra sobre su vida, ya que al igual que ella, desde una temprana edad he sufrido discriminación debido a los prejuicios por mi apariencia andrógina.

Una charla con Carlx (persona intersex y andrógina): Experiencias laborales

Hace tiempo que conozco a Carlx – que también es una persona intersex y con apariencia andrógina -, desde que le conocí me identifique mucho, porque hay situaciones que vivimos que son muy parecidas. Por ejemplo en los trabajos, en los baños públicos, y en general en la vida cotidiana. Cuando nos reunimos, nos gusta platicar y compartir consejos que nos ayuden a saber cómo responder a preguntas incomodas que nos hacen las personas, y para saber cómo llevar las situaciones desagradables de la vida cotidiana, y cómo manejar el enojo que puede surgir cuando nos enfrentamos con estas.

La última vez que platicamos, me contó algunas de las experiencias que vivió últimamente en su trabajo.

Experiencia 1:

** Cabe señalar que Carlx fue asignado mujer al nacer y en su vida cotidiana toma el rol de mujer, aunque debido a sus experiencias cotidianas, actualmente no se identifica ni como hombre ni como mujer.

Carlx: Mi supervisor en el trabajo, siempre da por sentado que soy lesbiana, y siempre busca molestarme y “ponerme en evidencia” con sus comentarios. En una ocasión me dijo: “Me habías dicho que tenías novia”. Y yo le respondí: “Yo nunca te he dicho que tengo novia”.

En otra ocasión me preguntó: “Oye, ¿a ti como te gustan las mujeres blancas o morenas?” Yo respondí: “¿Y a ti cómo te gustan los hombres?” El supervisor hizo cara de molestia, preocupación y confusión y dijo: “Eh… ¿Crees que me gustan los hombres?” A lo que le contesté: “No sé”. Mi respuesta le sorprendió, y algo molesto se alejó. Lo bueno es que dejó de molestarme con sus comentarios… al menos por un tiempo.

Yo: Me gustó mucho como le respondiste con una pregunta, me hubiera gustado estar ahí para reírme. 

Experiencia 2:

Carlx: Una vez una señora del trabajo, me dijo: “¿Qué te gustan: los  hombres o mujeres?” No le respondí, entonces me preguntó: “¿Vas a bares  gays?” y le conteste: “¿Y  usted?” Sorprendente me respondió que sí, y me contó de sus experiencias en el bar, y de su vida.

En otra ocasión otra señora que es muy vulgar y siempre está molestando, me preguntó: “¿A ti te gusta el pene? A mí se me hace que no” Y simplemente le respondí: “¿Y a usted?”. La señora se quedó sin saber que decir.

Yo: Te dije que era buena idea siempre responder con una pregunta.

Experiencia 3:

Carlx: Una vez en los baños del trabajo una chica que apenas empezaba a laborar en la empresa me dijo: “¿y tú que eres? Porque por tu tono de voz no puedo distinguir si eres hombre o mujer”. Les respondí: “Soy mujer, pero para que me preguntas si estoy en el baño de mujeres”. Tienes que contestarles  con seguridad en ti mismx. Últimamente, les he respondido con una pregunta cómo me dijiste, y me ha funcionado.

Como conclusión a las experiencias narradas por Carlx, puedo decir que, en muchas ocasiones, las personas comunes se sienten con el derecho de cuestionarte, pero se enfadan cuando tú los cuestionas. Me sorprendente como pueden sentirse frágiles y vulnerables cuando simplemente les devuelves la pregunta, por qué sienten que se ve amenazada su preferencia sexual  o identidad de género, pero no son cocientes del daño que pueden hacer a los demás con sus preguntas fuera de lugar en esta sociedad homofóbica en la que vivimos.

Carlx y yo pensamos, que en casos como estos, cuando existe bullying y acoso laboral, primero es buena opción poner una queja en recursos humanos. Sin embargo, es muy riesgoso porque en México no se cumple con  las normas, y sería muy probable que le despidan o que pudiera poner en riesgo su integridad física por la grave homofobia y discriminación que enfrenta nuestro país.

Discriminación laboral cuando eres andrógino

“La discriminación en el empleo hace referencia al trato diferente e injusto por parte del empleador con sus empleados. La discriminación en el empleo puede ocurrir antes de que uno consiga el trabajo, mientras que uno está trabajando, o al completar el trabajo. La ley federal estipula que es ilegal que un empleador discrimine o maltrate a un empleado ya sea por su raza, color, origen nacional, sexo, religión, edad o discapacidad”.

Cuando entras a un nuevo empleo, todo el  proceso de  adaptación, de socializar, así también como permanecer y ascender en el mismo, aunque puede ser complicado para todas las personas, se torna doblemente difícil  cuando se  tiene un cuerpo de apariencia andrógina (es decir, que no puede catalogarse 100% como de hombre o de mujer).  Aun cuando se tiene una carrera universitaria, existe el miedo al rechazo, que es un miedo muy real. Así, algunas personas de apariencia andrógina sufren desempleo o se ven en la necesidad de auto-emplearse.

Hablaré de mi experiencia en este tema y de cómo he vivido el proceso.

Siempre me ha resultado complejo encontrar trabajo y antes, cuando me llegaban a contratar, me ponían en un área donde no tuviera contacto directo con los clientes. Por ejemplo: En una ocasión estaban solicitando meseras en un restaurante donde trabajaba una hermana, ella habló con su  jefe para que  me dieran el puesto, pero en el momento de la entrevista, su jefe me miró con desdén y decidió mandarme a la cocina (donde no había vacantes) aun teniendo las habilidades y experiencia para el puesto de mesera. Poco después, contrató a otra persona para el puesto de mesera, y más tarde me enteré que el puesto no me lo dió porque creía que mi apariencia confundiría a los clientes que no sabrían si yo era hombre o mujer. 

¿Cómo es que he vivido el proceso? la adaptación, las críticas, y las inseguridades…

Este proceso fue dándose paulatinamente, siempre que iniciaba  en un nuevo empleo o proyecto, podía predecir todo el ritual de bienvenida. Las personas suelen ser muy predecibles, entonces me hacían las mismas preguntas, las mismas críticas, las mismas formas de intentar intimidarme, todo se repetía una y otra vez. Por ejemplo: “¿porque eres tan tímida?” “Me desesperas, ¿por qué no hablas?” ¿Por qué tienes los hombros tan anchos? ¿Haces ejercicio?” “¿Eres lesbiana?” “¿Por qué tienes barba?” “¿Eres hombre o mujer?”. Como se repetían las preguntas en cada nuevo trabajo al que entraba, ya tenía una buena respuesta a cada pregunta. A veces respondía con una pregunta, por ejemplo si me preguntaban: “¿Eres lesbiana?”, respondía: “¿Por qué la pregunta, tú lo eres?”. Poco a poco fue perdiendo fuerza toda esa repetición, ya no le daba importancia y hacia bromas al respecto, para que sus preguntas y críticas perdieran fuerza.

Puedo decir que, después de mucho trabajo personal y con mi propia autoestima,  actualmente me encuentro emocionalmente estable en mi actual empleo, en él estoy en contacto directo con los clientes.  Al inicio mis compañeros fueron típicos: trataban de intimidarme, me interrogaban por mi apariencia, etc., pero ahora confío en mí mismo. Ya no me preocupa lo que piensen los demás de mi apariencia. El entorno no ha cambiado, sigue siendo el mismo, quien ha cambiado de actitud soy yo. En este proceso me ha  apoyado y acompañado mi pareja, siempre creyendo y confiado en mí.

Este proceso de quererme a mí misma, me ha hecho madurar mucho, mirando hacia atrás puedo ver un gran avance. Actúo dependiendo de las circunstancias, sobre todo con los clientes,  por ejemplo: Cuando me hablan refiriéndose a mi persona como hombre actúo como se supone que “tiene” que actuar un hombre, haciendo mi voz más grave “de hombre” o refiriéndome a mí misma con pronombres masculinos. Por el contrario, si me identifican como mujer, actúo como “debería” actuar una chica, haciendo mi voz delgada o aguda.

Cabe mencionar que es fundamental saber cuáles son tus derechos laborales, y a dónde acudir en caso de acto de discriminación.

Toda persona que considere que ha sido víctima de un presunto acto, omisión, o práctica social discriminatoria puede acudir al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación  (CONAPRED). Incluso puedes poner tu denuncia en línea.

Un viaje con propósito: Intersex en la CIDH

*Narración sobre mi experiencia en Washington D.C., donde di mi testimonio personal en la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), ante la OEA (Organización de Estados Americanos), con motivo de la Audiencia pública sobre la “Situación de derechos humanos de las personas intersex en las Américas”.

Empezaré diciendo que no puedo describir solo con palabras lo que este viaje ha significado para mí, no ha sido solo una experiencia, sino una gran oportunidad para seguir aprendiendo y una gran  motivación para seguir colaborando con más firmeza  a través  del activismo.

 El viernes 19 de marzo llegamos a Washington D. C, Laura Inter, de Brújula Intersexual y yo, casi daban las cinco  de la tarde, en el hotel ya nos esperaba Ale de Brújula intersexual Chile. Fue una gran alegría verlo de nuevo, ya que tuve la oportunidad de conocerlo en febrero del año pasado, después de abrazos, risas y demás, salimos a buscar algo para comer, por las frías calles de Washington.

Más tarde, nos dirigimos hacia la Casa Blanca, que nos quedaba como a quince minutos caminando. Tomamos algunas fotos, y luego regresamos al hotel. Nos preparamos para la audiencia del día siguiente. Estando en el hotel,  Ale nos leyó su historia que presentaría al día siguiente en la CIDH, me impresiono tanto, ya sabía parte de su historia, pero lo que escuche me dejo sin aliento, sentí tristeza e impotencia por las experiencias tan difíciles que tuvo que vivir.

Casa Blanca
Casa Blanca

El lunes 20 de marzo, se llevó a cabo la audiencia pública sobre la “Situación de derechos humanos de las personas intersex en las Américas” ante la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos).

CIDH 161 2017

Los participantes:

Natasha Jiménez (Costa Rica) MULABI

Kimberly Zieselman (EUA) InterACT

Laura Inter (México) Brújula Intersexual 

Ale (Chile)  Brújula Intersexual Chile

 Video de la Audiencia

Al terminar la reunión   fuimos a algunos lugares de interés en la ciudad: museos, al capitolio, monumentos, etc.  La pasamos muy ocupados y divertidos en compañía de Betsy Driver, importante activista intersex de Estados Unidos.

Capitolio Washington dc2
Capitolio

Alrededor de la seis de la tarde, regresamos a las instalaciones de  la CIDH para la reunión con la OEA (Organización de los Estados Americanos). Dicha reunión fue privada. En ella volvieron a participar los ponentes de la mañana y yo tuve la oportunidad de participar dando mi testimonio, ante los estados, entre ellos México.

OEA

En el espacio de preguntas y comentarios, después de nuestros testimonios, uno de los estados presentes, preguntó que si sabíamos de algún país donde se llevaran a cabo buenas prácticas, mencionando que sabían de la legislación en Malta para la protección de las personas Intersexuales en dicho país. También hicieron mención de la legislación de Alemania, donde  introduce un “tercer género” legal para recién nacidos intersex. En la cual Laura Inter, respondió diciendo lo siguiente: “Ninguna persona intersex alemana está de acuerdo con esa legislación sobre una tercera casilla para recién nacidos intersex, ya que genera discriminación, y hace que los médicos se apresuren a intervenir los cuerpos de los bebés intersex, a fin de poder inscribirlos como hombres o mujeres. Si se agrega una tercera casilla, esta solo debe inscribirse a petición del interesado, sin importar si cuenta con una corporalidad intersex o no”.  Al terminar el representante de México se acercó a Laura y a mi, nos dejó su tarjeta y nosotrxs le proporcionamos nuestros contactos y una copia de la Ficha de Datos sobre INTERSEX de la ONU.

Me pareció muy valiosa la invitación y el espacio que se nos dio. En mi opinión, creo que hubo un verdadero interés de parte de algunas personas que asistieron al evento. También tuvimos la oportunidad de interactuar con los representantes otros estados. Quedo claro que aún hay muy poca visibilidad sobre el tema, y en América aún no existen legislaciones que protejan a las personas intersex, aunque se mencionó que en Chile existe la Circular 18que pretende se prohíban las cirugías innecesarias en menores de edad intersex sin su consentimiento informado -, está aún no se lleva a la práctica.

Video: Género, poder y sufrimiento.

La monja budista Damcho, explica desde el punto de vista del budismo las formas que la humanidad hace divisiones, entre estas divisiones esta el género (femenino, masculino), donde la sociedad impone lo que “debe ser“ un hombre y lo que “debe ser” una mujer.  Pone como ejemplo a las personas intersexuales, de cómo al momento de que nace un bebe intersexual se tienen que decidir sobre su género.

Ser esencial

Metagenealogía

“El ser esencial se encuentra mucho más allá del genero, se podría decir que es andrógino, (en el sentido de que une y supera las dos polaridades sin discriminación alguna) .”

“Si los padres viven serenamente su propia identidad sexual, si son capaces de aceptar los diversos grados de masculinidad y de feminidad presentes en cada uno de ellos, el niño superará su núcleo bisexual y se convertirá en un ser positivo de una identidad orgánica (macho o hembra) que tendrá acceso a su ser esencial andrógino (parte femenina y masculina ) cualquiera que sea su orientación sexual: será capaz de actuar desde sus lados femenino o masculino y aceptar las dos polaridades sexuales que hay en cada uno de nosotros, podrá entablar serenamente una relación con cualquier persona -al margen  de la identidad y preferencia sexual que está tenga- así como hacer frente al carácter mixto del mundo.”

Alejandro Jodorowshy.   Libro: Metagenealogía 

Una experiencia en la clínica

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Por lo general en los hospitales siempre me he sentido incomodx. La última vez  tuve que hacerme una toma radiográfica.

Enseguida describo lo que sucedió:

Doctor: Buen Día, Adelante

Yo: Buen Día! Aquí está mi cartilla

Doctor: Ok. Te vas a quitar toda la ropa solo te dejas los bóxer (diciendo de una forma muy rápida)

Yo: Muy bien.

Doctor: ¿Tú eres  Mariana?

Yo: Sí

Pasaron como 30 segundos (el doctor procesando mi respuesta)

Doctor: ¿Eres Mujer?

Yo: sí, soy mujer.

En seguida entre al vestidor,  me desvestí, me coloque la bata. Salí.

Después el Dr. me indico las posiciones para las tomas.

 Muy rápido me tomo las imágenes. En unos minutos estaban listas.

Por lo general las clínicas del Seguro social tienen mala reputación, y el trato de los doctores a las personas que lucimos “diferentes” suele ser peor que las personas comunes. Sin embargo en esta clínica desde que estoy inscritx, solo he recibido buenas atenciones, buen trato, y eso me da muchas esperanzas,  ya que no todo  puede  ser igual hay unas excepciones  como estas.

Con el hecho de que estoy asimilando y aceptando “mis diferencias corporales” me puedo relajar más y eso hace todo más fácil, con los doctores, en el trabajo y mi vida cotidiana en general.

Entiendo que muchas veces las personas tienen curiosidad por lo que suele ser o  verse diferente, y muchas veces no son mal intencionadas las preguntas e interpretaciones.

Me gustaría que algún día hubiera una atención adecuada, para nosotros, que vivimos con cuerpos  intersex, que hubiera equipo especial, pero sobre todo el trato fuera  el adecuado, sueño que ese día llegue, y que ya no haya más malos tratos, y violaciones a nuestros derechos,  una atención con calidad y calidez humana.

TambiénTambién Soy Humano

yo-tambien-soy-humano

Por MarIs 

Es difícil y además abrumador recordar todas las situaciones o experiencias de discriminación.

Haber nacido intersexual y además con apariencia andrógina me ha generado discriminación y abusos  a lo largo de toda mi vida, empezando por mi familia.

Nací y crecí en una comunidad alejada, no había hospitales cerca, así que nací  en casa, y por tal motivo, en un principio pase desapercibidx, hasta que llegó la pubertad. Me empezó a salir más vello corporal de lo considerado “normal” para una mujer, también me salió mucha barba, no me crecieron los senos ni caderas y se ensanchó mi espalda. Todo esto debido a que mis niveles de testosterona son naturalmente altos. Así que desde ahí empezaron las críticas por parte de mis hermanos, y madre. Pase por abuso, emocional, sexual y corporal. Por ejemplo me decían cosas como: eres un error, pareces hombre, ningún hombre te va a querer, y constantemente criticaban mi comportamiento, el cual, según ellos, era masculino, también recibía golpes.

En las escuelas: Desde la primaria hasta la universidad, sufrí discriminación de parte de algunos profesores y, por supuesto, de compañeros, me discriminaban por sus prejuicios acerca de mi apariencia andrógina. Desde la secundaria me volví retraída y llena de temor. En una ocasión llevaba falda y no depile bien mis piernas, algunos compañeros lo notaron y empezaron a hablarlo con toda la escuela, me empezaron a hacer bullying, hacían comentarios hirientes y me miraban como si fuera un fenómeno. En la universidad me causaba pánico exponer, no quería tener la atención de los demás.  Muchas veces me quise rendir, dejar la universidad  porque ya no podía más.

Parejas: Tuve  parejas hombres, y me hacían comentarios como: pareces hombre, tienes poco pecho, ¿por qué te sale barba? Salí también con mujeres, y se incomodaban porque mi apariencia no era muy femenina. De  cualquier forma, si mi  pareja  fuera hombre o mujer, existía rechazo por parte de ambos.

Trabajo: En las entrevistas de trabajo, algunas veces, me cuestionan más acerca de mi apariencia, identidad de género y orientación sexual que de mis habilidades para el empleo. Cuando conseguía algún empleo, me ponían en un área en la cual no tuviera contacto directo con las personas, en la que no fuera visible, porque pensaban que la gente se iba incomodar, al no saber si yo era hombre o mujer. Actualmente  recibo constantes agresiones por parte de los compañeros de trabajo, preguntando siempre cosas que no le preguntarían a una persona con apariencia típica, siempre tratando de intimidarme.

Doctores: Generalmente, las citas con los médicos, terminan siendo incomodas, porque preguntan y me dicen cosas que no tienen nada que ver con el motivo de la consulta. Preguntas como: ¿Cuándo te vas a decidir? (refiriéndose a mi género), y muchas veces preguntan mis preferencias sexuales. También proponen tratamientos hormonales no solicitados, para modificar mi apariencia a una más femenina, y me recomiendan ir con endocrinólogos. Incluso en una ocasión me propusieron posar desnuda ante un grupo de estudiantes de medicina.

Tramites administrativos: Al ver mis documentos de identificación, es común que muestren una cara de confusión (en el mejor de los casos), porque mi  apariencia no concuerda con la idea que tienen del género que establecen mis documentos. En este sentido, he pasado por agresiones al hacer trámites en las dependencias de gobierno, en una ocasión, al ir a realizar los trámites para el pasaporte, una señora que me atendió de muy mala gana, me preguntó que si era mujer porqué tenía barba. A veces dan por hecho que soy lesbiana o trans*, y aún hay mucha homofobia y transfobia en México.

Cuando decido emprender algo, siempre está presente el miedo, debido a todo el estigma y discriminación que hacen realmente difícil y cansado el día a día. Como ejemplo tan solo ir a un baño público se convierte en algo complicado, siempre que entro al baño de mujeres recibo miradas lascivas, e incluso agresiones verbales, y, aunque es más sencillo entrar al baño de hombres, siempre está presente el miedo a que alguien se dé cuenta que no soy un hombre y me agredan físicamente.

Por todos estos motivos, durante la mayor parte de mi vida, fui una persona muy depresiva y solitaria, y muchas veces llegue a pensar en el suicidio como la única “solución” a mis problemas. Hasta que un día, investigando encontré la página De Brújula Intersexual, todas las historias e información ahí compartidas, me ayudaron mucho y me di cuenta que no estaba sola. También pude cambiar el punto de vista sobre mi cuerpo. Entendí que el problema no era mi apariencia, si no lo prejuicios de la sociedad en general hacia todo lo que no se adapte al género binario.

Hice nuevos amigos que también son intersexuales, y conocí a mi pareja que también es intersexual, mi vida dio un cambio total, ahora me respeto más a mí misma, y se cómo lidiar con las críticas ajenas.

¿Puede ser una ventaja ser o verse andrógino?

En un texto anterior había hablado de una experiencia en los baños,  ahora hablo otra vez, pero esta vez sucedió algo chusco.

Un día estando en un centro comercial, entre al baño de hombres como lo hago más comúnmente, porque casi nunca hay fila en los baños de hombres, pero en esta ocasión estaban llenos, entonces le pregunte a un señor que hacia el aseo: “¿están llenos?”, haciendo mi voz sonar más grave, y el me contestó: “sí”.  Entonces me salí y me fui al baño de mujeres, que estaba enfrente, entre y salude a la señora que hacia el aseo (con mi voz femenina): “Buenas tardes”, a lo que ella me respondió: “ya te andabas metiendo al baño de los hombres”. Y yo contestaste: “ah sí, me equivoqué”.

Nadie sospechó de mí, ni en el baño de hombres, ni en el baño de mujeres, en esta ocasión nadie me vio raro, puede ser una ventaja de ser andrógino, puedes entrar al baño que quieras, si uno está lleno puedes entrar al otro. Cuando entro al baño de los hombres, trato de no hablar mucho, porque a veces se me puede olvidar y hablar con mi voz considerada femenina, y eso me puede traer problemas. Generalmente, al entrar al baño de hombres, si no hablo, nunca tengo problemas, los hombres no suelen ser tan observadores. Donde generalmente surgen los problemas es en el baño de mujeres, donde casi siempre, por lo menos se me quedan viendo con extrañeza, así que procuro hablar, y al escuchar mi voz, generalmente, se convencen de que soy mujer y ya no me dicen nada.

Más delante escribiré una publicación con las ventajas que hay en ser una persona andrógina.

Agresión en el transporte.

autobus

En una ocasión después de una entrevista de trabajo, estaba esperando el camión de colaboradores de la empresa, mientras esperaba, hablaba por teléfono con una hermana, cuando llego el camión, me forme en la fila de las mujeres (porque hacían dos filas, una de hombres y otra de mujeres), fui la última de la fila, entonces cuando intento subir, la persona encargada del transporte me dice: “¡hey fórmate!”, yo le conteste: “soy mujer”.

La reacción que tuvo fue de sorpresa y fuera de sí, y con una risa nerviosa, me dijo: “ay bueno, ¡súbete!” Cuando iba subiendo un “hombre” que estaba al inicio de la fila me dijo: “¡no! ¡no!” y mete su mano, y con su mano me empuja hacia atrás, también dijo algo así como “no antes que yo”,  no recuerdo bien que otras palabras dijo ya que yo estaba hablando por teléfono.

En ese momento me dijo mi hermana “¿qué pasa?” Y le explique lo que había sucedido. Y estaba indignada y enojada al igual que yo.

Después cuando obtuve empleo en otra empresa, sucedía algo parecido, y en una ocasión me abuchearon por subirme antes que las “mujeres” (y eso que llevaba falda), creyeron tal vez que era hombre. Después de un tiempo estas situaciones ya se iban aligerando. En ocasiones hablaba  con alguien que estuviera al lado para que escucharan mi voz de mujer, para que supieran que era “mujer”, y así no me dijeran algo y o agredieran.

En una ocasión un chico me cedió su asiento y su compañero puso una cara de confusión, y le dijo: “¿qué haces?” Y él le contestó: “es una chica”.

Como algo tan simple, subir a un camión, se puede convertir en momentos desagradables, tenía todos los días un poco de miedo a que se presentaran este tipo se situaciones. Después de un tiempo en esa empresa, y en otras, cambiaron esto de hacer dos filas, ahora subir al camión era conforme como  iban llegando, para mí fue un alivio, ya que no podía caber ni en la fila de “mujeres” (porque creían que era hombre, o la mayoría me leía así), ni en la fila de “hombres” ya que me verían raro porque  que  llevaba falda, y además muchos si me leían como mujer y sabían que ese era mi genero asignado.

Tal vez es una de las agresiones físicas más fuertes que he pasado. Por la homofobia, por ignorancia. Y como siempre no me defendí, por miedo, para no ser golpeada, para no llegar a algo más grande.