¿Cómo es que la homofobia y transfobia afecta a las personas intersex y andróginas? 

libertad

Aunque nunca me he identificado con ninguna de las siglas del acrónimo LGBT, siento una profunda empatía por las personas que si se identifican con el mismo, entiendo los problemas y discriminación que enfrentan, ya que día a día enfrento esos mismos problemas y discriminación.

Como he comentado en el blog, al nacer fui asignada como niña, pero en la adolescencia mi cuerpo desarrollo características sexuales secundarias consideradas masculinas, tales como vello corporal considerado excesivo para una mujer, barba, hombros anchos, mis caderas no se ensancharon, prácticamente no desarrollé pechos, etc. En otras palabras, tengo un cuerpo intersex [uno con características sexuales congénitas que no parecen encajar en las definiciones típicas de masculino o femenino], y, como podrán darse cuenta, mi apariencia es andrógina.

Pueden percibirme de manera errónea muy fácilmente, todo depende de los prejuicios de las personas. Pero el problema no es como me perciban, el problema real es como actúen esas personas ante sus percepciones y prejuicios. A continuación, compartiré algunos ejemplos de esto.

Cuando era adolescente, fui criticada por mi tono de voz (grave, en ese entonces) y por mi forma de ser y físico que eran considerados “masculinos”, generalmente las críticas venían de mis hermanos(as) y de mí madre.

Aproximadamente a los 18 años, cuando ya mi cuerpo se había desarrollado, tenía mucha barba y vello corporal, me depilaba todo el tiempo, en ese entonces usaba cabello largo, maquillaje y ropa considerada femenina. Las personas me discriminaban porque me percibían como una chica trans. Creo que en muchos sentidos si parecía una mujer trans, lo cual no tiene nada de malo, pero la sociedad es cruel con las personas que no se ajustan a sus ideas de lo que debe ser una mujer. Recibía mucha violencia psicológica, algunas personas me acosaban y molestaban, pero la peor violencia que sufrí fue de parte de algunos novios que tuve en ese entonces, quienes frecuentemente hacían comentarios despectivos sobre mi apariencia.

Debido a estas y otras situaciones, a los 25 años decidí cortar mi cabello, lo corté por impulso hasta dejarlo muy corto, dejé de maquillarme y comencé a usar ropa unisex. Entonces, comencé a recibir otro tipo de discriminación, ya que algunas personas me leían como lesbiana (aunque nunca me he identificado así), y otras personas me percibían como un hombre gay, y me hacían muchos comentarios homofóbicos. También le llegaba a gustar a mujeres y a hombres gay, y estos últimos se sorprendían al enterarse que no era un hombre.

Algunas veces, cuando me dejaba crecer un poco la barba (por descuido o por otro motivo), me llegaron a preguntar: “¿Eres chico trans?” o “¿Porque tienes barba?”, en ese entonces vivía en una ciudad que era un poco más tolerante con la diversidad y mentía diciendo que estaba en tratamiento hormonal, inyectándome testosterona, porque no quería decir que me salía barba de manera natural. Me sentía más segura al decir que yo había decidido tener barba.

Casi todos los doctores que he visitado para atender problemas de salud ajenos a mis características sexuales, han buscado “ayudarme” ofreciendo tratamientos hormonales que no solicito, o canalizándome con sus colegas endocrinólogos quienes, según ellos, me “ayudarán a descubrir” que sucede con mi cuerpo, y me administrarán un tratamiento hormonal, el cual hará que tenga una apariencia más femenina. Siempre he rechazado su “ayuda”. Algunos doctores han sido invasivos e insistentes, y les he dejado claro que no me interesan sus tratamientos. En cambio, hay otros que al parecer tienen la sincera intención de ayudar, simplemente desconocen las variaciones en las características sexuales NO son una patología, y se dejan llevar por lo que aprendieron en la escuela de medicina.

En el transcurso de mi vida he pasado violencia psicológica y algunas veces también violencia física, todo como consecuencia de la percepción errónea sobre mi identidad de género o preferencias sexuales, y por los prejuicios sociales que existen contra toda persona percibida como no-heterosexual o no-cisgénero.
Aunque no pertenezco a la comunidad LGBT, siento empatía por las personas de la de la comunidad, porque sé que las formas de discriminación y violencia son horribles, ya que a mí me ha tocado vivirlo en carne propia.

Algunas veces siento miedos reales y no reales. Me enfrento a las situaciones que se me van presentando de la manera que considero más adecuada, intento nunca ponerme en riesgo y no dañar ni odiar a quienes me agreden. Es una lucha interna que a veces me quita energía y no permite que me enfoque en mis tareas cotidianas, ya sea el trabajo o el estudio.

Sin embargo, gracias a que nací con un cuerpo que no es típico, tuve la oportunidad de conocer a un ser hermoso, hablo de mi novia que también es una persona intersex, y también conocí a otras personas intersex que son admirables, fuertes, valientes, que me inspiran a seguir adelante día a día, algunos de ellxs son mis amigxs. Ellxs son mi verdadera familia.

A partir de que entré en contacto con la comunidad intersex, mi vida cambió por completo. Ahora soy una persona estable emocionalmente, y me siento feliz y satisfecha con mí vida, mi novia me ha ayudado mucho en esto.

Algunas veces se me olvida como era mi vida antes de encontrar a esta hermosa comunidad, se me olvida lo sola que me sentía, y empiezo a sabotearme con pensamientos negativos, pero luego recuerdo el pasado y paro mi dialogo interior, y así, puedo volver a concentrarme en el presente y disfrutar lo que ahora tengo y nunca pensé tener: una verdadera familia.

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Discriminación en centro comercial.

 

Solo ser

Las personas leen mi apariencia según su punto de vista. Es común que sientan confusión sobre mi género, y algunas veces no sepan descifrar si soy hombre o soy mujer, otras dan por hecho que soy hombre y otras dan por hecho que soy mujer, sin siquiera cuestionarlo.

No quiero vestir “como mujer”, tampoco quiero vestir “como hombre”, ni me identifico como tal. Solo me gusta cierta ropa y la uso, sin importar como me vaya a leer la gente.

¿Cómo me idéntico? Sin género, otras veces como género fluido.

Ahora narraré una experiencia que me sucedió cuando regresaba de visitar a una amiga intersexual de Colombia.

De regreso a México, hicimos escala en Panamá. La escala era de varias horas, así que, si nos dábamos prisa, podríamos ir a un centro comercial o al canal de Panamá. Después de pensarlo un poco, decidimos ir a un centro comercial, ya que nos dijeron que la ropa es muy barata en Panamá.

Entramos a tiendas de ropa y zapatos nos probamos algunas cosas. En las primeras dos tiendas, no hubo problema al entrar al vestidor de mujeres, pero si en la tercera tienda a la que entramos, y que fue la última por lo que sucedió. Tomamos alguna ropa que nos gustó y nos dirigimos a los vestidores de mujeres – no quise ir al probador de hombres porque estaba en otro piso, y teníamos poco tiempo. Mi acompañante iba delante de mí y paso sin ninguna dificultad al vestidor. Cuando yo iba a entrar, y me topé con la empleada que atendía el vestidor, me dijo: “dale la ropa a tu amiga”, le contesté: “me la voy a probar”, entonces, viéndome de pies a cabeza, me dijo: “no puedes entrar al vestidores de mujeres”, tenía una expresión de burla en su cara y una leve sonrisa. “Soy mujer”, le dije. En ese momento, me arrebato la ropa de las manos, sentí mucho enojo, había una fila de mujeres detrás de mí y todas se rieron al presenciar todo. Debido a esto, aumento mi enojo, sentí que me humillaban. Me sentía confundida y alterada por la ira.

En eso mi acompañante, al ver que no entraba al vestidor regresó y preguntó: “¿Qué pasa?”, a lo que solo dije, “Vámonos”, y la tomé de la mano y la jalé a la salida, caminando rápidamente. “Espera, ¿Qué sucede?”, me dijo mi amiga. Yo estaba enfurecida por la situación, y aventé la ropa que tenía aún en la mano, luego le arrebate a mi amiga la ropa que tenía en sus manos y la aventé. Me dirigí a la entrada para pedir que nos devolvieran nuestras mochilas que habíamos dejado en la paquetería de la tienda. En ese momento, se me ocurrió tomar mi pasaporte e ir a demostrarle a la empleada del vestidor que estaba cometiendo un error y una injusticia, quería demostrarle que según mis documentos oficiales yo era mujer.

Así que tomé mi pasaporte, y sin decir nada a mi amiga, me dirigí rápidamente al vestidor y le dije, “¡aquí está mi pasaporte!”, con voz fuerte y molesta, “¡véalo bien!, ¡vea mi nombre!”. Lo miró, y seguía pensando que le estaba mintiendo, enseguida llamo al encargado, y le dijo, “Mira, dice que es mujer”, entonces el encargado tomo mi pasaporte y dijo: “no sé qué hacer en estos casos”, entonces la empleada dijo al encargado que llamara al gerente.

Para ese momento, yo no estaba dispuesta a que vinieran más personas y todo se hiciera un escándalo, así que le dije, “deme mi pasaporte”, con voz fuerte y molesta, me lo dio, regresé con mi amiga, tomamos nuestras partencias y salimos de la tienda.

 

Recordar y plasmar lo sucedido en esta experiencia aún me causa un poco de tristeza, ya no me causa enojo. No me gusta volver a recordar. Sin embargo, lo hago con la finalidad de que este testimonio pueda ayudar a quienes pasen por situaciones como esta, que sepan que no están solxs y que muchas personas pasamos por lo mismo.

En esos momentos mi mente estaba confundida por la ira, sé que no actué correctamente. En ese momento podría justificar mi ira y mi acción violenta para con mi amiga, al arrebatarle la ropa y hablarle mal, cuando ella ni siquiera sabía lo que había sucedido, pero en ese momento podía sentir tan sólido el derecho a sentirme ofendida. Ponerme en una postura de víctima. Fue un error. Además estábamos en otro país, me puse en peligro a mí misma y a mi acompañante al estar aventando cosas por la tienda, y porque prácticamente le grité a la empleada y todo estuvo a punto de volverse un escándalo.

Lo ideal es ser asertivo, pero ¿cómo ser asertivo en estas situaciones?

En situaciones como ésta, es complicado ponerse en el lugar del otro, a menos que hayas trabajado esa habilidad. Ahora entiendo que la empleada estaba en posición de cuidar a las mujeres que entraban al vestidor, esa era su intención, y aunque no tuvo porque actuar así, en ese momento me leía un como hombre, y por tanto como un posible peligro si entraba al vestidor de mujeres. Pero al enfrentarnos a situaciones así, donde nos agreden de alguna manera, no se justifica que actuemos de la misma manera, porque la agresión y la violencia solo lleva a más violencia. Con respecto a mi acompañante, no fue justo ni correcto que actuara agresiva con ella porque ella solo quería ayudarme, y en realidad no sabía lo que sucedía.

Definitivamente actuar con ira no sirve en absoluto, porque te causa daño a ti y a quienes te rodean. Tampoco es correcto no hacer nada al respecto, porque no logras ningún cambio. Además, al reprimir todo se va generando un cúmulo de emociones como la ira, tristeza, frustración o deseos de venganza, que en cualquier momento pueden emanar.

Es importante actuar de manera tranquila, y así, poder decidir cual es la mejor forma de actuar en un momento determinado.

También es importante identificar instituciones de Derechos Humanos y organismos contra la discriminación en tu país. Se sabe que muchos actos de violencia y discriminación no se denuncian por miedo, vergüenza, y, muchas veces, por falta de eficacia en algunos organismos. Sin embargo, me parece que es lo mejor que se puede hacer en este tipo de situaciones. Algunas veces, estos organismos son federales, y al haber denuncias por discriminación contra un establecimiento, estos organismos pueden tomar acciones como imponer multas u obligar al establecimiento a tomar medidas para que esto no vuelva a suceder.

Gritar y enojarnos, en realidad no soluciona nada, incluso puede empeorar las cosas, pero mantener una actitud tranquila, decir lo que tenemos que decir de manera calmada sin alterarnos y denunciar si puede generar cambios importantes.

Cuando vivas un evento de este tipo, siempre asegúrate de investigar el nombre de las personas implicadas, del establecimiento, y recabar toda la información posible para poder armar tu denuncia de la manera más completa que puedas.

Rain Dove (modelo andrógina): Programa de TV ” Dueñas de sus vidas”


En este video,  Rain Dove,  modelo andrógina y activista de las  personas transgénero comparte un poco de su experiencia de vida.  Es una persona que admiro mucho, y me identifico con las situaciones que narra sobre su vida, ya que al igual que ella, desde una temprana edad he sufrido discriminación debido a los prejuicios por mi apariencia andrógina.

Una charla con Carlx (persona intersex y andrógina): Experiencias laborales

Hace tiempo que conozco a Carlx – que también es una persona intersex y con apariencia andrógina -, desde que le conocí me identifique mucho, porque hay situaciones que vivimos que son muy parecidas. Por ejemplo en los trabajos, en los baños públicos, y en general en la vida cotidiana. Cuando nos reunimos, nos gusta platicar y compartir consejos que nos ayuden a saber cómo responder a preguntas incomodas que nos hacen las personas, y para saber cómo llevar las situaciones desagradables de la vida cotidiana, y cómo manejar el enojo que puede surgir cuando nos enfrentamos con estas.

La última vez que platicamos, me contó algunas de las experiencias que vivió últimamente en su trabajo.

Experiencia 1:

** Cabe señalar que Carlx fue asignado mujer al nacer y en su vida cotidiana toma el rol de mujer, aunque debido a sus experiencias cotidianas, actualmente no se identifica ni como hombre ni como mujer.

Carlx: Mi supervisor en el trabajo, siempre da por sentado que soy lesbiana, y siempre busca molestarme y “ponerme en evidencia” con sus comentarios. En una ocasión me dijo: “Me habías dicho que tenías novia”. Y yo le respondí: “Yo nunca te he dicho que tengo novia”.

En otra ocasión me preguntó: “Oye, ¿a ti como te gustan las mujeres blancas o morenas?” Yo respondí: “¿Y a ti cómo te gustan los hombres?” El supervisor hizo cara de molestia, preocupación y confusión y dijo: “Eh… ¿Crees que me gustan los hombres?” A lo que le contesté: “No sé”. Mi respuesta le sorprendió, y algo molesto se alejó. Lo bueno es que dejó de molestarme con sus comentarios… al menos por un tiempo.

Yo: Me gustó mucho como le respondiste con una pregunta, me hubiera gustado estar ahí para reírme. 

Experiencia 2:

Carlx: Una vez una señora del trabajo, me dijo: “¿Qué te gustan: los  hombres o mujeres?” No le respondí, entonces me preguntó: “¿Vas a bares  gays?” y le conteste: “¿Y  usted?” Sorprendente me respondió que sí, y me contó de sus experiencias en el bar, y de su vida.

En otra ocasión otra señora que es muy vulgar y siempre está molestando, me preguntó: “¿A ti te gusta el pene? A mí se me hace que no” Y simplemente le respondí: “¿Y a usted?”. La señora se quedó sin saber que decir.

Yo: Te dije que era buena idea siempre responder con una pregunta.

Experiencia 3:

Carlx: Una vez en los baños del trabajo una chica que apenas empezaba a laborar en la empresa me dijo: “¿y tú que eres? Porque por tu tono de voz no puedo distinguir si eres hombre o mujer”. Les respondí: “Soy mujer, pero para que me preguntas si estoy en el baño de mujeres”. Tienes que contestarles  con seguridad en ti mismx. Últimamente, les he respondido con una pregunta cómo me dijiste, y me ha funcionado.

Como conclusión a las experiencias narradas por Carlx, puedo decir que, en muchas ocasiones, las personas comunes se sienten con el derecho de cuestionarte, pero se enfadan cuando tú los cuestionas. Me sorprendente como pueden sentirse frágiles y vulnerables cuando simplemente les devuelves la pregunta, por qué sienten que se ve amenazada su preferencia sexual  o identidad de género, pero no son cocientes del daño que pueden hacer a los demás con sus preguntas fuera de lugar en esta sociedad homofóbica en la que vivimos.

Carlx y yo pensamos, que en casos como estos, cuando existe bullying y acoso laboral, primero es buena opción poner una queja en recursos humanos. Sin embargo, es muy riesgoso porque en México no se cumple con  las normas, y sería muy probable que le despidan o que pudiera poner en riesgo su integridad física por la grave homofobia y discriminación que enfrenta nuestro país.

Discriminación laboral cuando eres andrógino

“La discriminación en el empleo hace referencia al trato diferente e injusto por parte del empleador con sus empleados. La discriminación en el empleo puede ocurrir antes de que uno consiga el trabajo, mientras que uno está trabajando, o al completar el trabajo. La ley federal estipula que es ilegal que un empleador discrimine o maltrate a un empleado ya sea por su raza, color, origen nacional, sexo, religión, edad o discapacidad”.

Cuando entras a un nuevo empleo, todo el  proceso de  adaptación, de socializar, así también como permanecer y ascender en el mismo, aunque puede ser complicado para todas las personas, se torna doblemente difícil  cuando se  tiene un cuerpo de apariencia andrógina (es decir, que no puede catalogarse 100% como de hombre o de mujer).  Aun cuando se tiene una carrera universitaria, existe el miedo al rechazo, que es un miedo muy real. Así, algunas personas de apariencia andrógina sufren desempleo o se ven en la necesidad de auto-emplearse.

Hablaré de mi experiencia en este tema y de cómo he vivido el proceso.

Siempre me ha resultado complejo encontrar trabajo y antes, cuando me llegaban a contratar, me ponían en un área donde no tuviera contacto directo con los clientes. Por ejemplo: En una ocasión estaban solicitando meseras en un restaurante donde trabajaba una hermana, ella habló con su  jefe para que  me dieran el puesto, pero en el momento de la entrevista, su jefe me miró con desdén y decidió mandarme a la cocina (donde no había vacantes) aun teniendo las habilidades y experiencia para el puesto de mesera. Poco después, contrató a otra persona para el puesto de mesera, y más tarde me enteré que el puesto no me lo dió porque creía que mi apariencia confundiría a los clientes que no sabrían si yo era hombre o mujer. 

¿Cómo es que he vivido el proceso? la adaptación, las críticas, y las inseguridades…

Este proceso fue dándose paulatinamente, siempre que iniciaba  en un nuevo empleo o proyecto, podía predecir todo el ritual de bienvenida. Las personas suelen ser muy predecibles, entonces me hacían las mismas preguntas, las mismas críticas, las mismas formas de intentar intimidarme, todo se repetía una y otra vez. Por ejemplo: “¿porque eres tan tímida?” “Me desesperas, ¿por qué no hablas?” ¿Por qué tienes los hombros tan anchos? ¿Haces ejercicio?” “¿Eres lesbiana?” “¿Por qué tienes barba?” “¿Eres hombre o mujer?”. Como se repetían las preguntas en cada nuevo trabajo al que entraba, ya tenía una buena respuesta a cada pregunta. A veces respondía con una pregunta, por ejemplo si me preguntaban: “¿Eres lesbiana?”, respondía: “¿Por qué la pregunta, tú lo eres?”. Poco a poco fue perdiendo fuerza toda esa repetición, ya no le daba importancia y hacia bromas al respecto, para que sus preguntas y críticas perdieran fuerza.

Puedo decir que, después de mucho trabajo personal y con mi propia autoestima,  actualmente me encuentro emocionalmente estable en mi actual empleo, en él estoy en contacto directo con los clientes.  Al inicio mis compañeros fueron típicos: trataban de intimidarme, me interrogaban por mi apariencia, etc., pero ahora confío en mí mismo. Ya no me preocupa lo que piensen los demás de mi apariencia. El entorno no ha cambiado, sigue siendo el mismo, quien ha cambiado de actitud soy yo. En este proceso me ha  apoyado y acompañado mi pareja, siempre creyendo y confiado en mí.

Este proceso de quererme a mí misma, me ha hecho madurar mucho, mirando hacia atrás puedo ver un gran avance. Actúo dependiendo de las circunstancias, sobre todo con los clientes,  por ejemplo: Cuando me hablan refiriéndose a mi persona como hombre actúo como se supone que “tiene” que actuar un hombre, haciendo mi voz más grave “de hombre” o refiriéndome a mí misma con pronombres masculinos. Por el contrario, si me identifican como mujer, actúo como “debería” actuar una chica, haciendo mi voz delgada o aguda.

Cabe mencionar que es fundamental saber cuáles son tus derechos laborales, y a dónde acudir en caso de acto de discriminación.

Toda persona que considere que ha sido víctima de un presunto acto, omisión, o práctica social discriminatoria puede acudir al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación  (CONAPRED). Incluso puedes poner tu denuncia en línea.

Un viaje con propósito: Intersex en la CIDH

*Narración sobre mi experiencia en Washington D.C., donde di mi testimonio personal en la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), ante la OEA (Organización de Estados Americanos), con motivo de la Audiencia pública sobre la “Situación de derechos humanos de las personas intersex en las Américas”.

Empezaré diciendo que no puedo describir solo con palabras lo que este viaje ha significado para mí, no ha sido solo una experiencia, sino una gran oportunidad para seguir aprendiendo y una gran  motivación para seguir colaborando con más firmeza  a través  del activismo.

 El viernes 19 de marzo llegamos a Washington D. C, Laura Inter, de Brújula Intersexual y yo, casi daban las cinco  de la tarde, en el hotel ya nos esperaba Ale de Brújula intersexual Chile. Fue una gran alegría verlo de nuevo, ya que tuve la oportunidad de conocerlo en febrero del año pasado, después de abrazos, risas y demás, salimos a buscar algo para comer, por las frías calles de Washington.

Más tarde, nos dirigimos hacia la Casa Blanca, que nos quedaba como a quince minutos caminando. Tomamos algunas fotos, y luego regresamos al hotel. Nos preparamos para la audiencia del día siguiente. Estando en el hotel,  Ale nos leyó su historia que presentaría al día siguiente en la CIDH, me impresiono tanto, ya sabía parte de su historia, pero lo que escuche me dejo sin aliento, sentí tristeza e impotencia por las experiencias tan difíciles que tuvo que vivir.

Casa Blanca
Casa Blanca

El lunes 20 de marzo, se llevó a cabo la audiencia pública sobre la “Situación de derechos humanos de las personas intersex en las Américas” ante la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos).

CIDH 161 2017

Los participantes:

Natasha Jiménez (Costa Rica) MULABI

Kimberly Zieselman (EUA) InterACT

Laura Inter (México) Brújula Intersexual 

Ale (Chile)  Brújula Intersexual Chile

 Video de la Audiencia

Al terminar la reunión   fuimos a algunos lugares de interés en la ciudad: museos, al capitolio, monumentos, etc.  La pasamos muy ocupados y divertidos en compañía de Betsy Driver, importante activista intersex de Estados Unidos.

Capitolio Washington dc2
Capitolio

Alrededor de la seis de la tarde, regresamos a las instalaciones de  la CIDH para la reunión con la OEA (Organización de los Estados Americanos). Dicha reunión fue privada. En ella volvieron a participar los ponentes de la mañana y yo tuve la oportunidad de participar dando mi testimonio, ante los estados, entre ellos México.

OEA

En el espacio de preguntas y comentarios, después de nuestros testimonios, uno de los estados presentes, preguntó que si sabíamos de algún país donde se llevaran a cabo buenas prácticas, mencionando que sabían de la legislación en Malta para la protección de las personas Intersexuales en dicho país. También hicieron mención de la legislación de Alemania, donde  introduce un “tercer género” legal para recién nacidos intersex. En la cual Laura Inter, respondió diciendo lo siguiente: “Ninguna persona intersex alemana está de acuerdo con esa legislación sobre una tercera casilla para recién nacidos intersex, ya que genera discriminación, y hace que los médicos se apresuren a intervenir los cuerpos de los bebés intersex, a fin de poder inscribirlos como hombres o mujeres. Si se agrega una tercera casilla, esta solo debe inscribirse a petición del interesado, sin importar si cuenta con una corporalidad intersex o no”.  Al terminar el representante de México se acercó a Laura y a mi, nos dejó su tarjeta y nosotrxs le proporcionamos nuestros contactos y una copia de la Ficha de Datos sobre INTERSEX de la ONU.

Me pareció muy valiosa la invitación y el espacio que se nos dio. En mi opinión, creo que hubo un verdadero interés de parte de algunas personas que asistieron al evento. También tuvimos la oportunidad de interactuar con los representantes otros estados. Quedo claro que aún hay muy poca visibilidad sobre el tema, y en América aún no existen legislaciones que protejan a las personas intersex, aunque se mencionó que en Chile existe la Circular 18que pretende se prohíban las cirugías innecesarias en menores de edad intersex sin su consentimiento informado -, está aún no se lleva a la práctica.

Video: Género, poder y sufrimiento.

La monja budista Damcho, explica desde el punto de vista del budismo las formas que la humanidad hace divisiones, entre estas divisiones esta el género (femenino, masculino), donde la sociedad impone lo que “debe ser“ un hombre y lo que “debe ser” una mujer.  Pone como ejemplo a las personas intersexuales, de cómo al momento de que nace un bebe intersexual se tienen que decidir sobre su género.

Ser esencial

Metagenealogía

“El ser esencial se encuentra mucho más allá del género, se podría decir que es andrógino, (en el sentido de que une y supera las dos polaridades sin discriminación alguna) .”

“Si los padres viven serenamente su propia identidad sexual, si son capaces de aceptar los diversos grados de masculinidad y de feminidad presentes en cada uno de ellos, el niño superará su núcleo bisexual y se convertirá en un ser positivo de una identidad orgánica (macho o hembra) que tendrá acceso a su ser esencial andrógino (parte femenina y masculina ) cualquiera que sea su orientación sexual: será capaz de actuar desde sus lados femenino o masculino y aceptar las dos polaridades sexuales que hay en cada uno de nosotros, podrá entablar serenamente una relación con cualquier persona -al margen  de la identidad y preferencia sexual que está tenga- así como hacer frente al carácter mixto del mundo.”

Alejandro Jodorowshy.   Libro: Metagenealogía 

Una experiencia en la clínica

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Por lo general en los hospitales siempre me he sentido incomodx. La última vez  tuve que hacerme una toma radiográfica.

Enseguida describo lo que sucedió:

Doctor: Buen Día, Adelante

Yo: Buen Día! Aquí está mi cartilla

Doctor: Ok. Te vas a quitar toda la ropa solo te dejas los bóxer (diciendo de una forma muy rápida)

Yo: Muy bien.

Doctor: ¿Tú eres  Mariana?

Yo: Sí

Pasaron como 30 segundos (el doctor procesando mi respuesta)

Doctor: ¿Eres Mujer?

Yo: sí, soy mujer.

En seguida entre al vestidor,  me desvestí, me coloque la bata. Salí.

Después el Dr. me indico las posiciones para las tomas.

 Muy rápido me tomo las imágenes. En unos minutos estaban listas.

Por lo general las clínicas del Seguro social tienen mala reputación, y el trato de los doctores a las personas que lucimos “diferentes” suele ser peor que las personas comunes. Sin embargo en esta clínica desde que estoy inscritx, solo he recibido buenas atenciones, buen trato, y eso me da muchas esperanzas,  ya que no todo  puede  ser igual hay unas excepciones  como estas.

Con el hecho de que estoy asimilando y aceptando “mis diferencias corporales” me puedo relajar más y eso hace todo más fácil, con los doctores, en el trabajo y mi vida cotidiana en general.

Entiendo que muchas veces las personas tienen curiosidad por lo que suele ser o  verse diferente, y muchas veces no son mal intencionadas las preguntas e interpretaciones.

Me gustaría que algún día hubiera una atención adecuada, para nosotros, que vivimos con cuerpos  intersex, que hubiera equipo especial, pero sobre todo el trato fuera  el adecuado, sueño que ese día llegue, y que ya no haya más malos tratos, y violaciones a nuestros derechos,  una atención con calidad y calidez humana.

TambiénTambién Soy Humano

yo-tambien-soy-humano

Por MarIs 

Es difícil y además abrumador recordar todas las situaciones o experiencias de discriminación.

Haber nacido intersexual y además con apariencia andrógina me ha generado discriminación y abusos  a lo largo de toda mi vida, empezando por mi familia.

Nací y crecí en una comunidad alejada, no había hospitales cerca, así que nací  en casa, y por tal motivo, en un principio pase desapercibidx, hasta que llegó la pubertad. Me empezó a salir más vello corporal de lo considerado “normal” para una mujer, también me salió mucha barba, no me crecieron los senos ni caderas y se ensanchó mi espalda. Todo esto debido a que mis niveles de testosterona son naturalmente altos. Así que desde ahí empezaron las críticas por parte de mis hermanos, y madre. Pase por abuso, emocional, sexual y corporal. Por ejemplo me decían cosas como: eres un error, pareces hombre, ningún hombre te va a querer, y constantemente criticaban mi comportamiento, el cual, según ellos, era masculino, también recibía golpes.

En las escuelas: Desde la primaria hasta la universidad, sufrí discriminación de parte de algunos profesores y, por supuesto, de compañeros, me discriminaban por sus prejuicios acerca de mi apariencia andrógina. Desde la secundaria me volví retraída y llena de temor. En una ocasión llevaba falda y no depile bien mis piernas, algunos compañeros lo notaron y empezaron a hablarlo con toda la escuela, me empezaron a hacer bullying, hacían comentarios hirientes y me miraban como si fuera un fenómeno. En la universidad me causaba pánico exponer, no quería tener la atención de los demás.  Muchas veces me quise rendir, dejar la universidad  porque ya no podía más.

Parejas: Tuve  parejas hombres, y me hacían comentarios como: pareces hombre, tienes poco pecho, ¿por qué te sale barba? Salí también con mujeres, y se incomodaban porque mi apariencia no era muy femenina. De  cualquier forma, si mi  pareja  fuera hombre o mujer, existía rechazo por parte de ambos.

Trabajo: En las entrevistas de trabajo, algunas veces, me cuestionan más acerca de mi apariencia, identidad de género y orientación sexual que de mis habilidades para el empleo. Cuando conseguía algún empleo, me ponían en un área en la cual no tuviera contacto directo con las personas, en la que no fuera visible, porque pensaban que la gente se iba incomodar, al no saber si yo era hombre o mujer. Actualmente  recibo constantes agresiones por parte de los compañeros de trabajo, preguntando siempre cosas que no le preguntarían a una persona con apariencia típica, siempre tratando de intimidarme.

Doctores: Generalmente, las citas con los médicos, terminan siendo incomodas, porque preguntan y me dicen cosas que no tienen nada que ver con el motivo de la consulta. Preguntas como: ¿Cuándo te vas a decidir? (refiriéndose a mi género), y muchas veces preguntan mis preferencias sexuales. También proponen tratamientos hormonales no solicitados, para modificar mi apariencia a una más femenina, y me recomiendan ir con endocrinólogos. Incluso en una ocasión me propusieron posar desnuda ante un grupo de estudiantes de medicina.

Tramites administrativos: Al ver mis documentos de identificación, es común que muestren una cara de confusión (en el mejor de los casos), porque mi  apariencia no concuerda con la idea que tienen del género que establecen mis documentos. En este sentido, he pasado por agresiones al hacer trámites en las dependencias de gobierno, en una ocasión, al ir a realizar los trámites para el pasaporte, una señora que me atendió de muy mala gana, me preguntó que si era mujer porqué tenía barba. A veces dan por hecho que soy lesbiana o trans*, y aún hay mucha homofobia y transfobia en México.

Cuando decido emprender algo, siempre está presente el miedo, debido a todo el estigma y discriminación que hacen realmente difícil y cansado el día a día. Como ejemplo tan solo ir a un baño público se convierte en algo complicado, siempre que entro al baño de mujeres recibo miradas lascivas, e incluso agresiones verbales, y, aunque es más sencillo entrar al baño de hombres, siempre está presente el miedo a que alguien se dé cuenta que no soy un hombre y me agredan físicamente.

Por todos estos motivos, durante la mayor parte de mi vida, fui una persona muy depresiva y solitaria, y muchas veces llegue a pensar en el suicidio como la única “solución” a mis problemas. Hasta que un día, investigando encontré la página De Brújula Intersexual, todas las historias e información ahí compartidas, me ayudaron mucho y me di cuenta que no estaba sola. También pude cambiar el punto de vista sobre mi cuerpo. Entendí que el problema no era mi apariencia, si no lo prejuicios de la sociedad en general hacia todo lo que no se adapte al género binario.

Hice nuevos amigos que también son intersexuales, y conocí a mi pareja que también es intersexual, mi vida dio un cambio total, ahora me respeto más a mí misma, y se cómo lidiar con las críticas ajenas.